domingo, 30 de mayo de 2010

La Inquisición

Durante la Edad Media, período que abarca desde los siglos XI hasta los inicios del siglo XV, la Iglesia Católica experimenta el mayor dominio que se le conoce sobre la sociedad, pero en ciertos pasajes de la historia ocurrió de una manera impuesta. La influencia que logró en las monarquías europeas, más la colonización por partes de estas en el mundo, hizo que el poder del papado, en nombre de Dios y la religión, excediera límites. Se dio paso, de esta manera, a la Inquisición.

En este momento de auge del catolicismo, otras religiones y credos se vieron fuertemente atacados. Presuntas brujas,
herejes de la fe, entre tantos, experimentaron el castigo por tener pactos con el diablo. Previo análisis, por parte de la institución judicial de la Iglesia competente, el llamado Tribunal de la Inquisición, se procedía a utilizar métodos de tortura o incluso la muerte, para que el acusado desistiera de seguir actuando en el mal.

Dependía de la monarquía que hiciera velar por el dictamen de la Iglesia, las resoluciones que tomaba el Tribunal. Así, en el sur de Francia se combatían las herejías de los
cátaros y los Reyes Católicos, en las extensiones de su imperio en América, consolidaban la unidad religiosa y política. La Inquisición llevada a cabo por los españoles, portugueses y la misma curia romana logró, sin duda, un momento de dominio sin precedente. Logrando mayor fuerza con la institución explícita de la Inquisición Romana por parte del papa Paulo III, como una forma de combatir el protestantismo de la época, que debilitaba el dominio de la Iglesia.

Fue una de las pocas épocas de la Iglesia en el que se hizo uso de la fuerza para imponer la fe. Las motivaciones que se tenían en esa época difieren de las actuales y de las que Cristo enseñó. Al menos, hay que valorar la consciencia del mal hecho, tomando citado a su Santidad Juan Pablo II «Es justo que... la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo» (TMA 33)

Tomando los planteamientos de Marx Bloch, es necesario mirar la globalidad de lo ocurrido para generar una opinión fundamentada. Al mismo tiempo, se debe tener en cuenta que el historiador debe ser como un sabio, "buscar la verdad intentando comprender los hechos históricos, más allá de sus valores, sus pasiones, sus perspectivas, sus convicciones" (Bloch, 1990). En este caso, se puede decir, que si bien nunca es justificable la matanza, y menos en nombre de la religión, la época en la que esto ocurrió hace comprender la acción realizada. El
oscurantismo de la Edad Media hizo tomar decisiones erradas por parte del prelado, influenciados por afanes de dominio y poder. Al menos, se ha pedido perdón reiteradas veces durante el siglo XXI. Esto no excusa lo realizado, pero demuestra concordancia con el acto de perdonar, que la misma Iglesia promulga y promueve por parte de sus sacerdotes. Así, ellos pasaron por esta vez a ser los que pedían el perdón. Acto noble y sincero. El error está cometido, pero no por eso se dejará de seguir en el cumplimiento de los que Cristo enseñó y para lo que instauró a la Iglesia Católica.



Referencia:

Diccionario Hispánica. Encyclopedia Britanica Publishers, Inc.Macropedía, volumen 8. 1990, pag. 194.

http://es.wikipedia.org/wiki/Inquisici%C3%B3n




Bloch, Marc. "Introducción a la Historia". Fondo de cultura económica 1990.